La apariencia de la locura
Lovecraft ideo a unas criaturas cuya sola definición nos pueden arrastrar hacia la locura. Unos seres tan extraordinarios y terrorificos que poseen una forma indefinida. Si pudieramos dar sentido a esas visiones monstruosas, perderian su esencia. Perderiamos el miedo a lo desconocido y sabremos llegar al final de la escalera o visitar sin temor las ruinas de Cadramon.
Nuestros monstruos podemos definirlos. Podemos definir a Bush, a los políticos, a las multinacionales, a la televisión. Y ya sea por su poder mal utilizado debido a su ineptitud, o al poder unido a la indiferencia sobre el bienestar social, no nos da miedo, da terror y desesperación.
No hay conjuros para luchar contra las nuevas criaturas. Los hechos cotidianos, las miradas, los gestos, las palabras de cariño son el antidoto contra esa locura.
Quiza penseis: - ¿Te refieres a el amor?. Y yo os respondere:
- El amor es una cosa indefinida capaz de llevarnos a la locura.
Y si somos capaces de ir en pos de El Dorado, ¿porque no nos podemos enamorar?. Así enloqueceremos y ese terror y deseperación, a los locos no nos afectara tanto.
Bien llevado es el mejor remedio. Pero la locura es un arma de doble filo y mal llevado el amor puede agravar nuestro miedo.
Estemos o no enamorados, locos o cuerdos, con una palabra de animo y esos "hechos cotidianos" podemos reunir el valor y la entereza, para devolverle la mirada al rostro de la desesperación y del terror. A la realidad.
Alfredo, el proyeccionista de "Cinema Paradiso" (Giuseppe Tornatore 1989 , Oscar mejor pelicula extranjera) le dice a Toto algo sobre como mirar "palante".Y como Alfredo, durante todo el metraje ponia en su boca dialogos de estrellas de cine, Toto le pregunta:
- ¿Quien dijo eso Alfredo?¿ Bogart, John Wayne, Clark Gable?
Alfredo responde: - Eso no lo dijo nadie. Lo digo yo.
Pues lo que he escrito, no se si lo ha contado Paulo Coelho, o el último escritor del buen rollito.
Es lo que siento,quiza no lo que haga.
He dicho.

